

El Bhagavad-gita
tal como es
DESCRIPCIÓN DE LA ESCENA
Aunque repetidamente publicado y leído por sí mismo, el Bhagavad-gítá
aparece originalmente como un episodio del Mahabharata, la historia épica
sánscrita del mundo antiguo. El Mahabharata relata los sucesos que condujeron a
la presente era de Kali. Fue al comienzo de esta era, unos cincuenta siglos atrás,
cuando Srí Krsna explicó el Bhagavad-gita a Su amigo y devoto, Arjuna.
Su conversación, uno de los diálogos filosóficos y religiosos más sobresalientes
que haya conocido el hombre, tuvo lugar inmediatamente antes del comienzo de
una guerra, un gran conflicto fratricida entre los cien hijos de Dhrtarástra y, en el
lado oponente, sus primos, los Pándavas, los hijos de Pándu.
Dhrtarástra y Pándu eran dos hermanos pertenecientes a la dinastía Kuru, que
descendía del rey Bharata, un antiguo gobernante de la Tierra de cuyo nombre
proviene la palabra Mahabharata. Puesto que Dhrtarástra, el hermano mayor nació
ciego, el trono, que de otro modo hubiera sido suyo, pasó a su hermano menor,
Pándu.
Cuando murió Pándu, joven aún, sus cinco hijos, Yudhisthira, Bhima, Arjuna,
Nakula y Sahadeva, quedaron al cuidado de Dhrtarástra, quien por el momento
tomó en realidad el puesto de rey. Así pues, los hijos de Dhrtarástra y los Pándu
crecieron en la misma casa real. Unos y otros recibieron entrenamiento en las artes
militares con el experto Drona, y consejo del venerado «abuelo» del clan, Bhisma.
Pero los hijos de Dhrtarástra, sobre todo el mayor, Duryodhana, odiaban y
envidiaban a los Pándavas. Y el ciego y malintencionado Dhrtarástra quería que
heredasen el reino sus propios hijos, y no los de Pándu.
De modo que Duryodhana, con el consentimiento de Dhrtarástra, planeó matar
a los jóvenes hijos de Pándu, y solamente gracias a la cuidadosa protección de su
tío Vidura y de su primo Sri Krsna pudieron los Pándavas escapar a los muchos
atentados que realizó contra su vida.
Ahora bien, Sri Krsna no era un hombre corriente sino el mismo Dios Supremo,
que había descendido a la Tierra y estaba representando el papel de príncipe de
una dinastía contemporánea. En ese papel Él era también el sobrino de la esposa
de Pándu, de nombre Kunti, o Prthá, la madre de los Pándavas. De modo que, tanto
en el papel de pariente como en el de defensor eterno de la religión, Krsna
favorecía a los rectos hijos de Pándu, y los protegía.
Al final, sin embargo, el astuto Duryodhana desafió a los Pándavas en el juego.
En el curso de aquella fatídica partida, Duryodhana y sus hermanos se apoderaron
de Draupadi, la casta y consagrada esposa de los Pándavas, y, de manera
insultante, trataron de desnudarla ante toda la asamblea de príncipes y reyes. La
divina intervención de Krsna la salvó, pero el juego, que estaba manipulado, privó
a los Pándavas de su reino, y les impuso un exilio de trece años.
Al regresar del exilio, los Pándavas reclamaron con derecho su reino a
Duryodhana, el cual se negó rotundamente a entregarlo. Comprometidos por su
deber de príncipes a servir en la administración pública, los Pándavas redujeron
su petición a solamente cinco aldeas. Pero Duryodhana respondió con arrogancia
que no les concedería terreno suficiente ni para clavar un alfiler.
Hasta entonces, los Pándavas habían sido tolerantes. Pero ahora la guerra
parecía inevitable.
No obstante, mientras los príncipes del mundo se dividían, poniéndose unos al
lado de los hijos de Dhrtarástra y otros al lado de los Pándavas, Krsna aceptó
personalmente el papel de mensajero de los hijos de Pándu, y fue a la corte de
Duryodhana a pedir la paz. Al ser rechazadas sus súplicas, la guerra fue
irremediable.
Los Pándavas, hombres de la más elevada estatura moral, reconocían a Krsna
como Suprema Personalidad de Dios, pero no los impíos hijos de Dhrtarástra. Con
todo, Krsna se ofreció a participar en la guerra según el deseo de los contrincantes.
Como era Dios, no lucharía personalmente; pero el que lo desease podía disponer
del ejército de Krsna, mientras que los adversarios tendrían al propio Krsna como
consejero y ayudante. Duryodhana, el genio político, se hizo con las fuerzas
armadas de Krsna, mientras que los Pándavas se sentían igualmente de satisfechos
de tener a Krsna.
De este modo, Krsna fue el auriga de Arjuna, encargándose personalmente de
conducir la cuadriga del legendario arquero. Esto nos lleva al punto en el que
comienza el Bhagavad-gitá, con los dos ejércitos formados, listos para el combate,
y Dhrtarástra preguntando ansiosamente a su secretario, Sañjaya: «¿Qué
hicieron?».
La escena está descrita, a falta solamente de una breve nota referente a esta
traducción y comentario.
La línea general que han seguido los traductores al verter al inglés el Bhagavad-
gitá ha consistido en dejar a un lado a la persona de Krsna para dar lugar a sus
propios conceptos y filosofías. Se considera la historia del Mahabharata mitología
fantástica, y Krsna se convierte en un elemento poético para presentar las ideas de
algún genio anónimo, o, en el mejor de los casos, en un personaje histórico
secundario.
Pero la persona Krsna es tanto la finalidad como la sustancia del Bhagavad-
gitá, según se explica en el Gitá mismo.
Esta traducción, por lo tanto, y el comentario que la acompaña tienen como
propósito dirigir al lector hacia Krsna, en lugar de alejarle de El. En este aspecto,
el Bhagavad-gitá tal como es es único. También es único el que de este modo el
Bhagavad-gitá se vuelva totalmente consistente y comprensible. Puesto que Krsna
es quien explica el Gitá, y también es su objetivo final, ésta es indudablemente la
única traducción que presenta esta gran Escritura en sus verdaderos términos.
Los Editores
Prefacio
En un principio, escribí el Bhagavad-gita tal como es en la forma en la que se está
presentando ahora; pero, desafortunadamente, cuando este libro se publicó por
primera vez, el manuscrito original fue recortado a menos de cuatrocientas
páginas, sin ilustraciones y sin explicaciones para la mayoría de los versos
originales del Srimad Bhagavad-gita. En todos mis otros libros —el Srimad-
Bhagavatam, el SrT Isopanisad, etc.—, el sistema que sigo es el de dar el verso
original, su transliteración al inglésKD, los equivalentes en inglés de cada palabra
sánscrita, la traducción del verso y los significados. Esto hace que el libro sea muy
auténtico y académico, y que el significado sea evidente por sí solo. Así que yo no
quedé muy satisfecho cuando tuve que reducir al mínimo mi manuscrito original.
Pero luego, cuando la demanda por el Bhagavad-gita tal como es aumentó
considerablemente, muchos estudiosos y devotos me pidieron que presentara el
libro en su forma original, y los señores de la compañía Macmillan convinieron en
editar la edición completa2(2). Así pues, el presente esfuerzo tiene por objeto
ofrecer el manuscrito original de este gran libro de conocimiento, con la completa
explicación parampara, a fin de establecer el movimiento de conciencia de Krsna
de una manera más firme y progresiva.
Debido a que nuestro movimiento de conciencia de Krsna está basado en el
Bhagavad-gita tal como es, es genuino, históricamente autorizado, natural y
trascendental. El movimiento se está convirtiendo poco a poco en el más popular
del mundo entero, especialmente entre la juventud. Y también se está volviendo
cada vez más interesante para la gente adulta, hasta el punto en que los padres y
abuelos de mis discípulos nos están animando al hacerse miembros vitalicios de
nuestra gran sociedad, la Sociedad Internacional para la Conciencia de Krsna. En
Los Angeles, muchos padres y madres solían venir a verme, para expresarme sus
sentimientos de gratitud por el hecho de que yo estuviera dirigiendo el movimiento
de conciencia de Krsna y llevándolo a todas partes del mundo. Algunos de ellos
manifestaban que era una gran fortuna para los americanos el que yo hubiera
comenzado el movimiento de conciencia de Krsna en América. Pero, en realidad,
el padre original de este movimiento es el propio Señor Krsna, quien lo inició hace
mucho tiempo, y el mismo desciende hacia la sociedad humana mediante la
sucesión discipular. Si existe algún mérito en relación con esto, no es a mí
personalmente a quien pertenece, sino a mi maestro espiritual eterno, Su Divina
Gracia Om Visnupáda Paramahamsa Parivrájakácárya 108 Sri Srimad
Bhaktisiddhánta Sarasvati Gosvámi Prabhupada.
Si en lo personal me corresponde algún mérito a este respecto, es únicamente el
de haber tratado de presentar el Bhagavad-gita tal como es, sin ninguna
adulteración. Antes de que yo presentara el Bhagavad-gita tal como es, casi todas
las ediciones del Bhagavad-gita se habían publicado para satisfacer la ambición
personal de alguien. Pero nuestra intención al presentar el Bhagavad-gita tal como
es es la de presentar la misión de la Suprema Personalidad de Dios, Krsna. Nuestra
tarea es la de presentar la voluntad de Krsna, y no la de algún especulador
mundano, como el político, el filósofo o el científico, pues ellos tienen muy poco
conocimiento acerca de Krsna, pese a todo su otro conocimiento. Cuando Krsna
dice man-mand bhava mad-bhakto mad-yaji mam namaskuru, etc., nosotros, a
diferencia de los supuestos eruditos, no decimos que Krsna y Su espíritu interno
son diferentes. Krsna es absoluto, y no hay diferencia alguna entre el nombre de
Krsna, la forma de Krsna, la calidad de Krsna, los pasatiempos de Krsna, etc. Esa
posición absoluta de Krsna es difícil que la comprenda cualquier persona que no
sea devota de Krsna dentro del sistema par ampara (de sucesión discipular). Por
lo general, cuando los supuestos eruditos, políticos, filósofos y svarnis, sin tener
conocimiento perfecto acerca de Krsna, le escriben un comentario al Bhagavad-
gitá, tratan de desterrar a Krsna o de matarlo. Esa clase de comentarios
desautorizados acerca del Bhagavad-gitá se conocen con el nombre de máyáváda-
bhásya, y el Señor Caitanya nos ha hecho una advertencia acerca de esos hombres
desautorizados. El Señor Caitanya dice claramente que todo aquel que trate de
entender el Bhagavad-gitá desde el punto de vista mayavadi, comete una gran
torpeza. El resultado de ello será que, el estudiante del Bhagavad-gitá,
desencaminado de ese modo, sin duda que se habrá de confundir en la senda del
aprendizaje espiritual, y no podrá ir de vuelta al hogar, de vuelta a Dios.
Nuestra única intención es la de presentar el Bhagavad-gitá tal como es, con miras
a guiar al estudiante condicionado hacia el mismo fin por el cual Krsna desciende
a este planeta una vez en un día de Brahmá, o cada 8.600.000.000 de años. Ese fin
se expresa en el Bhagavad-gitá, y tenemos que aceptarlo tal como es; de lo
contrario, tratar de entender el Bhagavad-gitá y a su orador, el Señor Krsna, no
tiene sentido. El Señor Krsna le expuso primero el Bhagavad-gitá al dios del Sol
unos cientos de millones de años atrás. Tenemos que aceptar este hecho y, en base
a la autoridad de Krsna, entender así la importancia histórica del Bhagavad-gitá,
sin interpretaciones erróneas. Interpretar el Bhagavad-gitá sin referirse para nada
a la voluntad de Krsna, es la mayor de las ofensas. Para no incurrir en esa ofensa,
uno tiene que entender que el Señor es la Suprema Personalidad de Dios, tal como
Arjuna, el primer discípulo del Señor Krsna, lo entendió directamente. Entender
así el Bhagavad-gitá es verdaderamente autorizado y provechoso para el bienestar
de la sociedad humana, en lo que se refiere al cumplimiento de la misión de la
vida.
El movimiento de conciencia de Krsna es esencial en la sociedad humana, pues
ofrece la manera de alcanzar la máxima perfección de la vida. Ello se demuestra a
plenitud en el Bhagavad-gitá. Desgraciadamente, algunos pendencieros mundanos
se han aprovechado del Bhagavad-gitá para dar rienda suelta a sus propensiones
demoníacas, y para desencaminar a la gente respecto a la comprensión correcta de
los principios sencillos de la vida. Todo el mundo debe conocer de qué manera
Dios, o Krsna, es grande, y todo el mundo debe conocer la posición real de las
entidades vivientes. Todos deben saber que la entidad viviente es eternamente un
sirviente, y que a menos que uno sirva a Krsna, tiene que servir a la ilusión en
diferentes variedades de las tres modalidades de la naturaleza material, teniendo
así que errar perpetuamente dentro del ciclo del nacimiento y la muerte; incluso el
especulador máyávádi, supuestamente liberado, tiene que someterse a ese proceso.
Este conocimiento constituye una gran ciencia, y todos y cada uno de los seres
vivientes tiene que oírlo por su propio bien.
La generalidad de las personas, especialmente en esta era de Kali, están seducidas
por la energía externa de Krsna, y creen erróneamente que mediante el adelanto
de las comodidades materiales todos los hombres serán felices. Dicha gente no
sabe que la naturaleza material o externa es muy poderosa, pues todo el mundo
está muy bien atado por las estrictas leyes de la naturaleza material. Por fortuna,
la entidad viviente es parte integral del Señor, y, en consecuencia, su función
natural es la de prestarle al Señor un servicio directo. Debido al hechizo de la
ilusión, uno trata de ser feliz mediante el hecho de servir a su propia complacencia
de los sentidos de diferentes maneras que nunca lo harán feliz. En vez de no tratar
de satisfacer sus propios sentidos materiales, tiene que satisfacer los sentidos del
Señor. Eso constituye la máxima perfección de la vida. El Señor quiere eso y lo
exige. Uno tiene que entender este punto fundamental del Bhagavad-gita. Nuestro
movimiento de conciencia de Krsna se lo está enseñando al mundo entero, y como
no estamos contaminando el tema del Bhagavad-gítá tal como es, cualquiera que
esté sinceramente interesado en beneficiarse con el estudio del Bhagavad-gitá,
debe buscar la ayuda del movimiento de conciencia de Krsna, para poder entender
en la práctica el Bhagavad-gitá bajo la guía directa del Señor. Esperamos, pues,
que la gente obtenga el beneficio más grande de todos a través del estudio del
Bhagavad-gitá tal como es de la forma en que lo hemos presentado aquí, y si tan
sólo un hombre se vuelve devoto puro del Señor, consideraremos que nuestro
esfuerzo ha sido un éxito.
A. C. Bhaktivedanta Swami
12 de mayo de 1971
Sydney, Australia
Introducción
om ajñána-timirándhasya jñánáñjana-salákayá
caksur unmilitam yena tasmai sri-gurave namah
srí-caitanya-mano- ’bhístam sthápitam yena bhü-tale
svayam rüpah kadá mahyam dadáti sva-padántikam
Yo nací en la más oscura ignorancia, y mi maestro espiritual me abrió los ojos con
la antorcha del conocimiento. A él le ofrezco mis respetuosas reverencias.
¿Cuándo me pondrá al resguardo de sus pies de loto Srila Rüpa Gosvámi
Prabhupada, quien estableció en este mundo material la misión de cumplir el deseo
del Señor Caitanya?
vande ’ham sri-guroh sri-yuta-pada-kamalam sri-gurün vaisnavdms ca
sri-rüpam sdgrajdtam saha-gana-raghundthdnvitam tam sa-jivam
sadvaitam sdvadhütam parijana-sahitam krsna-caitanya-devam
sri-rddhd-krsna-padan saha-gana-lalitd-sri-visdkhdnvitdms ca
Ofrezco mis respetuosas reverencias a los pies de loto de mi maestro espiritual y
a los pies de todos los vaisnavas. Ofrezco mis respetuosas reverencias a los pies
de loto de Srila Rüpa Gosvárm y de su hermano mayor, Sanátana Gosvámi, así
como también de Raghunátha Dása, Raghunátha Bhatta, Gopála Bhatta y Srila
Jiva Gosvárm. Les ofrezco mis respetuosas reverencias al Señor Krsna Caitanya y
al Señor Nityánanada, así como a Advaita Ácárya, Gadádhara, Srivása y demás
asociados. Les ofrezco mis respetuosas reverencias a Srimati Rádhárám y a Sn
Krsna, así como a Sus asociadas Sn Lalitá y Visákhá.
he krsna karuna-sindho dina-bandho jagat-pate
gopesa gopikd-kdnta radha-kanta ñamo ’stu te
¡Oh, mi querido Krsna!, Tú eres el amigo de los afligidos y la fuente de la creación.
Tú eres el amo de las gopis y el amante de Rádhárám. A Ti Te ofrezco mis
respetuosas reverencias.
tapta-kdñcana-gaurdñgi radhe vrndavanesvari
vrsabhdnu-sute devi pranamdmi hari-priye
Le ofrezco mis respetos a Rádhárám, cuya tez es como el oro fundido y quien es
la reina de Vrndávana. Tú eres la hija del rey Vrsabhánu, y eres muy querida por
el Señor Krsna.
vdñchd-kalpa-tarubhyas ca krpa-sindhubhya eva ca
patitdndm pdvanebhyo vaisnavebhyo ñamo namah
Les ofrezco mis respetuosas reverencias a todos los devotos vaisnavas del Señor.
Ellos pueden complacer los deseos de todos, tal como árboles de los deseos, y
están llenos de compasión por las almas caídas.
sri-krsna-caitanya prabhu-nityananda
sri-advaita gadadhara srivasadi gaura-bhakta-vrnda
Les ofrezco mis reverencias a Sn Krsna Caitanya, Prabhu Nityanánda, Sn Advaita,
Gadádhara, Srivása, y a todos los demás que forman parte de la línea devocional.
hare krsna, hare krsna, krsna krsna, hare hare
hare rama, hare rama, rama rama, hare hare
El Bhagavad-gita se conoce también con el nombre de El Gitopanisad. Esta obra
es la esencia del conocimiento védico y uno de los Upanisads más importantes de
la literatura védica. Desde luego, existen muchas traducciones de El Bhagavad-
gita con comentarios, y uno podría cuestionar la necesidad de otra. Esta presente
edición se puede explicar de la siguiente manera. Hace poco, una señora
norteamericana me pidió que le recomendara una traducción inglesa de El
Bhagavad-gita. En Norteamérica hay, por supuesto, muchas ediciones de El
Bhagavad-gita disponibles en inglés, pero de ninguna de las que he visto —no
sólo en Norteamérica, sino también en la India— se puede decir con propiedad
que sea autoritativa, porque prácticamente en todas y cada una de ellas el
comentarista ha expresado sus propias opiniones, sin tocar el espíritu de El
Bhagavad-gita tal como es.
El espíritu de El Bhagavad-gita se menciona en el propio Bhagavad-gita. Es como
si, por ejemplo, quisiéramos tomar cierta medicina. Tendríamos, entonces, que
seguir las indicaciones de la etiqueta. No podemos tomarnos la medicina según
nuestros propios caprichos o según las indicaciones de algún amigo. La medicina
se debe tomar siguiendo las indicaciones de la etiqueta o las indicaciones de un
médico. De modo similar, El Bhagavad-gita debe tomarse o aceptarse tal como el
propio orador lo indica. El orador de El Bhagavad-gita es el Señor Sn Krsna. A El
se lo menciona en cada página de El Bhagavad-gita como la Suprema
Personalidad de Dios, Bhagaván. Claro que, la palabra bhagavdn se refiere a veces
a cualquier persona o semidiós que sea poderoso, e, indudablemente, la palabra
bhagavdn designa aquí al Señor Sn Krsna como una gran personalidad, pero al
mismo tiempo hemos de saber que el Señor Sn Krsna es la Suprema Personalidad
de Dios, como lo confirman todos los grandes dcdryas (maestros espirituales),
tales como Sañkarácárya, Rámánujácárya, Madhvácárya, Nimbárka Svámi, Sn
Caitanya Maháprabhu, y muchas otras autoridades de la India en el conocimiento
védico. En El Bhagavad-gita, el mismo Señor establece también que El es la
Suprema Personalidad de Dios, y El Brahma-samhitd y todos los Purdnas lo
aceptan como tal, especialmente El Srimad-Bhagavatam, conocido como El
Bhdgavata-Purdna (krsnas tu bhagavdn svayam). Por consiguiente, debemos
tomar El Bhagavad-gita tal como lo indica la propia Personalidad de Dios. En el
Capítulo Cuatro del Gitd (4.1-3), el Señor dice:
sri-bhagavdn uvdca
imam vivasvate yogam
proktavdn aham avyavyam
vivasvdn manave prdha
manur iksvakave ’bravit
evam parampará-práptam
imam raj ar sayo viduh
sa kdleneha mahatd
yogo nastah parantapa
sa evdyam maya te ’dya
yogah proktah purdtanah
bhakto ’si me sakhd ceti
rahasyam hy etad uttamam
Aquí, el Señor le informa a Arjuna que este sistema de yoga, El Bhagavad-gita,
primero le fue expuesto al dios del Sol, éste se lo explicó a Manu, Manu se lo
explicó a Iksvaku, y de ese modo, por sucesión discipular y de un orador a otro,
ese sistema de yoga fue descendiendo. Pero, con el transcurso del tiempo, el
sistema se perdió. En consecuencia, el Señor tiene que exponerlo de nuevo, esta
vez a Arjuna en el campo de batalla de Kuruksetra.
El le dice a Arjuna que le está refiriendo este secreto supremo por Arjuna ser Su
devoto y amigo. Esto significa que El Bhagavad-gita es un tratado que está
dirigido especialmente al devoto del Señor. Hay tres clases de trascendentalistas,
a saber, el jñdrii, el yogi y el bhakta, o, el impersonalista, el meditador y el devoto.
Aquí, el Señor le dice a Arjuna claramente que lo está convirtiendo en el primer
receptor de un nuevo parampard (sucesión discipular), porque la antigua sucesión
se había roto. Era, pues, el deseo del Señor establecer otro parampard que siguiera
la misma línea de pensamiento que descendía del dios del Sol a otros, y era Su
deseo también que Arjuna distribuyera de nuevo Sus enseñanzas. El quería que
Arjuna se volviera la autoridad en la manera de entender El Bhagavad-gita. Así
pues, vemos que El Bhagavad-gita se le instruyó a Arjuna especialmente por él
ser un devoto del Señor, un alumno directo de Krsna y un amigo íntimo de El. Por
lo tanto, quien mejor entiende El Bhagavad-gita es una persona que tenga
cualidades similares a las de Arjuna. Es decir, dicha persona debe ser un devoto
que tenga una relación directa con el Señor. En cuanto uno se vuelve devoto del
Señor, tiene también una relación directa con El. Este es un tema muy complejo,
pero, en pocas palabras, puede decirse que un devoto tiene una relación con la
Suprema Personalidad de Dios de una de estas cinco diferentes maneras:
1. Se puede ser devoto en un estado pasivo;
2. Se puede ser devoto en un estado activo;
3. Se puede ser devoto como amigo;
4. Se puede ser devoto como padre o madre;
5. Se puede ser devoto como amante conyugal.
Arjuna tenía con el Señor una relación de amigo. Desde luego, hay un abismo entre
esta amistad y aquella que encontramos en el mundo material. La primera es una
amistad trascendental que no todos pueden tener. Claro que, todo el mundo tiene
una relación específica con el Señor, y esa relación se evoca mediante el
perfeccionamiento del servicio devocional. Pero nosotros, en la condición actual
de nuestra vida, no sólo hemos olvidado al Señor Supremo, sino que también
hemos olvidado la relación eterna que tenemos con El. Cada uno de los muchos y
muchos billones y trillones de seres vivientes que existen, tiene eternamente una
relación específica con el Señor. Eso se denomina svarüpa. Mediante el proceso
del servicio devocional uno puede revivir ese svarüpa, y esa etapa se denomina
svarüpa-siddhi —la perfección de la posición constitucional de uno—. De modo
que, Arjuna era un devoto, y estaba en contacto con el Señor Supremo a través de
la amistad.
Debe notarse la manera en que Arjuna aceptó este Bhagavad-gitá. Ello se indica
en el Capítulo Diez (10.12-14):
arjuna uvdca
param brahma param dháma
pavitram paramam bhaván
purusam sásvatam divyam
ádi-devam ajam vibhum
áhus tvám rsayah sarve
devarsir náradas tathá
asito devalo vyásah
svayam caiva bravisi me
sarvam etad rtafh manye
y an mam v adas i kesava
na hi te bhagavan vyaktifh
vidur devá na dánaváh
“Arjuna dijo: Tú eres la Suprema Personalidad de Dios, la morada suprema, lo
más puro que existe, la Verdad Absoluta. Tú eres la persona original, trascendental
y eterna, el innaciente, el más grande de todos. Todos los grandes sabios, tales
como Nárada, Asita, Devala y Vyása, confirman esta verdad acerca de Ti, y ahora
Tú mismo me lo estás expresando. ¡Oh, Krsna!, yo acepto totalmente como cierto
todo lo que me has dicho. Ni los semidioses ni los demonios, ¡oh, Señor!, pueden
entender Tu personalidad”.
Después de oír a la Suprema Personalidad de Dios exponer El Bhagavad-gitá,
Arjuna aceptó a Krsna como param brahma, el Brahman Supremo. Todo ser
viviente es Brahman, pero el ser viviente supremo, o la Suprema Personalidad de
Dios, es el Brahman Supremo. Param dhama significa que El es el reposo o
morada de todo, pavitram significa que El es puro, que no lo toca la contaminación
material, purusam significa que El es el disfrutador supremo, sásvatam, original,
divyam, trascendental, ádi-devam, la Suprema Personalidad de Dios, ajam, el
innaciente, y vibhum, el más grande de todos.
Ahora bien, se pudiera pensar que como Krsna era el amigo de Arjuna, este último
le estaba diciendo todo eso a modo de adulación; pero Arjuna, tan sólo para
eliminar esa clase de dudas de la mente de los lectores de El Bhagavad-gitá,
respalda esas alabanzas en el siguiente verso, cuando dice que no sólo él acepta a
Krsna como la Suprema Personalidad de Dios, sino también autoridades tales
como Nárada, Asita, Devala y Vyásadeva. Estas son grandes personalidades que
distribuyen el conocimiento védico tal como lo aceptan todos los ácáryas. Por lo
tanto, Arjuna le dice a Krsna que acepta como completamente perfecto todo lo que
Krsna dice. Sarvam etad rtam manye’. “Acepto como cierto todo lo que dices”.
Arjuna también dice que la personalidad del Señor es muy difícil de entender, y
que ni siquiera los grandes semidioses pueden conocerlo. Esto significa que ni
siquiera personalidades superiores a los seres humanos pueden conocer al Señor.
Entonces, ¿cómo puede un ser humano entender a Sn Krsna sin convertirse en
devoto de El?
Por consiguiente, El Bhagavad-gitá debe recibirse con un espíritu de devoción.
Uno no debe creerse igual a Krsna, ni creer que Krsna es una personalidad
ordinaria, o, ni siquiera, que es una personalidad muy destacada. El Señor Sn
Krsna es la Suprema Personalidad de Dios. Así que, según los postulados de El
Bhagavad-gitá o los postulados de Arjuna, que es la persona que está tratando de
entender El Bhagavad-gitá, aunque sea teóricamente debemos aceptar a Sn Krsna
como la Suprema Personalidad de Dios, y con ese espíritu sumiso podremos
entender El Bhagavad-gitá. A menos que uno lea El Bhagavad-gitá con un espíritu
sumiso, es muy difícil entenderlo, ya que constituye un gran misterio.
Y, ¿qué es en sí El Bhagavad-gitá! El Bhagavad-gitá tiene el propósito de liberar
a la humanidad de la nesciencia de la existencia material. Todos los hombres se
hallan en dificultades de muchísimas maneras, tal como Arjuna también se hallaba
en dificultades por el hecho de tener que librar la Batalla de Kuruksetra. Arjuna se
entregó a Sn Krsna, y como consecuencia de ello se expuso este Bhagavad-gitá.
No sólo Arjuna: cada uno de nosotros está lleno de ansiedades a causa de esta
existencia material. Nuestra misma existencia se encuentra en la atmósfera de la
no existencia. En realidad, que la no existencia nos amenace no es propio de
nuestra naturaleza. Nuestra existencia es eterna. Pero de una forma u otra se nos
pone en el seno de lo asat. Asat se refiere a aquello que no existe.
De entre muchísimos seres humanos que están sufriendo, hay unos cuantos que de
hecho indagan acerca de su posición y que se preguntan quiénes son, por qué se
los pone en esta situación difícil, etc. A uno no se lo puede considerar que es un
ser humano perfecto, a menos que despierte y llegue a esa posición de hacerse
preguntas acerca de su sufrimiento, a menos que se dé cuenta de que no quiere
sufrir, sino que, por el contrario, quiere buscarles una solución a todos los
sufrimientos. Lo humano empieza cuando esta clase de indagación se despierta en
la mente de uno. En El Brahma-sütra, esa indagación se denomina brahma-
jijñasa. Athatho brahma-jijñasa. Todas las actividades del ser humano deben
considerarse un fracaso, a menos que éste indague cuál es la naturaleza del
Absoluto. Por lo tanto, aquellos que comienzan a preguntarse por qué están
sufriendo o de dónde vienen y a dónde irán después de morir, son estudiantes
idóneos de El Bhagavad-gita que pueden entenderlo. El estudiante sincero
también debe tener un firme respeto por la Suprema Personalidad de Dios. Arjuna
era un estudiante de esa índole.
El Señor Krsna desciende específicamente para restablecer el verdadero propósito
de la vida, cuando el hombre olvida ese propósito. Incluso entonces, de entre
muchísimos seres humanos que despiertan, puede que haya uno que
verdaderamente adopte el espíritu de entender su posición, y para él se habla este
Bhagavad-gita. En verdad, a todos nos ha tragado el tigre de la nesciencia, pero el
Señor es muy misericordioso con las entidades vivientes, en especial con los seres
humanos. Con ese fin habló El Bhagavad-gita, convirtiendo en Su alumno a Su
amigo Arjuna.
Siendo un asociado del Señor Krsna, Arjuna estaba por encima de toda ignorancia,
pero a él se lo sumió en la ignorancia en el campo de batalla de Kuruksetra, tan
sólo para que le hiciera preguntas al Señor Krsna acerca de los problemas de la
vida, de manera que el Señor pudiera explicarlos para beneficio de las
generaciones futuras de seres humanos y trazar así el plan de la vida. El hombre
podría entonces actuar de conformidad con ello y perfeccionar la misión de la vida
humana.
La materia de que trata El Bhagavad-gita entraña la comprensión de cinco
verdades básicas. En primer lugar, se explica la ciencia de Dios, y luego, la
posición constitucional de las entidades vivientes, las jivas. Existe el isvara, que
significa el controlador, y existen las jivas, las entidades vivientes a quienes se
controla. Si una entidad viviente dice que a ella no la controlan, sino que es libre,
entonces está demente. El ser viviente está controlado en todo aspecto, al menos
en su vida condicionada. Así que la materia que se estudia en El Bhagavad-gita
trata del isvara, el supremo controlador, y las jivas, las entidades vivientes
controladas. También se discuten prakrti (la naturaleza material), el tiempo (la
duración de la existencia de todo el universo o de la manifestación de la naturaleza
material) y karma (la actividad). La manifestación cósmica está llena de diferentes
actividades. Todas las entidades vivientes están dedicadas a diferentes actividades.
Con El Bhagavad-gita debemos aprender qué es Dios, qué son las entidades
vivientes, qué es prakrti, qué es la manifestación cósmica, cómo el tiempo la
controla y cuáles son las actividades de las entidades vivientes.
De estos cinco temas básicos, en El Bhagavad-gita se establece que la Divinidad
Suprema, o Krsna, o Brahman, o el supremo controlador, o Paramátmá —se puede
emplear el nombre que se desee—, es el más importante de todos. Los seres
vivientes son semejantes al controlador supremo desde el punto de vista
cualitativo. Por ejemplo, el Señor tiene el control de los asuntos universales de la
naturaleza material, como se explicará en los capítulos finales de El Bhagavad-
gita. La naturaleza material no es independiente. Ella actúa bajo la dirección del
Señor Supremo. Como dice el Señor Krsna: mayddhyaksena prdkrtih suyate sa-
cardcaram, “Esta naturaleza material está actuando bajo mi dirección”. Cuando
vemos que en la naturaleza cósmica ocurren cosas maravillosas, hemos de saber
que tras esa manifestación cósmica hay un controlador. Nada podría manifestarse
sin estar controlado. Es pueril no tener en cuenta al controlador. Por ejemplo, un
niño puede que piense que el automóvil es algo muy maravilloso, por ser capaz de
desplazarse sin ser tirado por un caballo u otro animal, pero un hombre cuerdo
conoce la naturaleza del funcionamiento mecánico del automóvil. El siempre sabe
que tras la maquinaria hay un hombre, un conductor. De modo similar, el Señor
Supremo es el conductor bajo cuya dirección todo está funcionando. Ahora bien,
como notaremos en los capítulos finales, el Señor ha aceptado que las jivas, o las
entidades vivientes, son Sus partes integrales. Una partícula de oro también es oro,
una gota de agua del océano también es salada, y, de igual manera, nosotros, las
entidades vivientes, siendo parte integral del supremo controlador, isvara, o
Bhagaván, el Señor Krsna, tenemos todas las cualidades del Señor Supremo en
una diminuta cantidad, porque somos isvaras diminutos, isvaras subordinados.
Nosotros estamos tratando de controlar la naturaleza, tal como actualmente
estamos tratando de controlar el espacio o los planetas, y esa tendencia a controlar
existe porque se halla en Krsna. Pero aunque tenemos la tendencia a enseñorearnos
de la naturaleza material, debemos saber que no somos el controlador supremo.
Ello se explica en El Bhagavad-gita.
¿Qué es la naturaleza material? Eso también se explica en el Gitd, diciendo que es
prakrti inferior, naturaleza inferior. A la entidad viviente se la explica como la
prakrti superior. Ya sea superior o inferior, prakrti siempre se halla bajo control.
Prakrti es femenina, y el Señor la controla tal como el esposo controla las
actividades de la esposa. Prakrti siempre está subordinada, predominada por el
Señor, quien es el predominador. Tanto las entidades vivientes como la naturaleza
material están predominadas, controladas, por el Señor Supremo. De acuerdo con
el Gitd, aunque las entidades vivientes son partes integrales del Señor Supremo,
se las debe considerar prakrti. Eso se menciona claramente en el Capítulo Siete de
El Bhagavad-gita. Apareyam itas tv anydm prakrtim viddhi me parám/ jiva-
bhütám\ “Esta naturaleza material es Mi prakrti inferior, pero más allá de ella hay
otra prakrti’. jiva-bhütam, la entidad viviente”.
La propia naturaleza material está constituida por tres cualidades: la modalidad de
la bondad, la modalidad de la pasión y la modalidad de la ignorancia. Por encima
de estas modalidades se halla el tiempo eterno, y mediante una combinación de
esas modalidades de la naturaleza, y bajo el control y la supervisión del tiempo
eterno, aparecen las actividades, las cuales se denominan karma. Estas actividades
se están realizando desde tiempo inmemorial, y nosotros estamos sufriendo o
disfrutando de los frutos de nuestras actividades. Por ejemplo, supóngase que yo
soy un hombre de negocios que ha trabajado muy duro y con inteligencia, y que
ha amasado una gran fortuna. Entonces, soy un disfrutador. Pero, supóngase que
luego pierdo todo mi dinero en los negocios. Entonces, me embarga el sufrimiento.
De la misma manera, en cada aspecto de la vida disfrutamos de los resultados de
nuestro trabajo o sufrimos con los resultados de él. Eso se denomina karma.
En El Bhagavad-gita se explican todos esos temas: isvara (el Señor Supremo),
jiva (la entidad viviente), prakrti (la naturaleza), kála (el tiempo eterno) y karma
(la actividad). De estos cinco, el Señor, las entidades vivientes, la naturaleza
material y el tiempo son eternos. La manifestación de prakrti puede que sea
temporal, pero no es falsa. Algunos filósofos dicen que la manifestación de la
naturaleza material es falsa, pero, según la filosofía de El Bhagavad-gitá o según
la filosofía de los vaisnavas, no es así. La manifestación del mundo no se acepta
como falsa; se acepta como real, pero temporal. Se dice que se asemeja a una nube
que se desplaza por el cielo, o a la llegada de la estación lluviosa que nutre los
granos. En cuanto la estación lluviosa se acaba y la nube desaparece, se secan
todos los cultivos que la lluvia nutría. De la misma manera, esta manifestación
material aparece en un cierto momento, permanece por un tiempo y luego
desaparece. Así es el funcionamiento de prakrti. Pero ese ciclo existe eternamente.
Por lo tanto, prakrti es eterna; no es falsa. El Señor se refiere a ella como “Mi
prakrtE. Esta naturaleza material es la energía separada del Señor Supremo, y, de
igual manera, las entidades vivientes también son la energía del Señor Supremo,
aunque no están separadas, sino, más bien, relacionadas eternamente. Así que, el
Señor, la entidad viviente, la naturaleza material y el tiempo están todos
interrelacionados y son todos eternos. Sin embargo, el otro factor, karma, no es
eterno. Los efectos del karma puede que sean de hecho muy antiguos. Estamos
padeciendo o disfrutando de los resultados de nuestras actividades desde tiempos
inmemoriales, pero podemos cambiar los resultados de nuestro karma, o actividad,
y ese cambio depende del perfeccionamiento de nuestro conocimiento. Estamos
dedicados a diversas actividades, e, indudablemente, no sabemos qué clase de
actividades deberíamos adoptar para lograr liberarnos de las acciones y reacciones
de todas ellas, pero esto también se explica en El Bhagavad-gitá.
La posición de isvara, el Señor Supremo, es la de ser la conciencia suprema. Las
jivas, o las entidades vivientes, siendo partes integrales del Señor Supremo,
también están conscientes. Tanto a la entidad viviente como a la naturaleza
material se las explica como prakrti, energía del Señor Supremo, pero una de las
dos, la jiva, está consciente; la otra prakrti no lo está . He ahí la diferencia. Por
consiguiente, la jiva-prakrti se denomina superior, debido a que la jiva tiene una
conciencia que es similar a la del Señor. Sin embargo, la del Señor es la conciencia
suprema, y uno no debe creer que la jiva, la entidad viviente, también es
supremamente consciente. El ser viviente no puede ser supremamente consciente
en ninguna etapa de su perfeccionamiento, y la teoría de que puede serlo es una
teoría engañosa. Consciente sí puede ser, pero no perfecta o supremamente
consciente.
La diferencia que hay entre la jiva y el isvara se explicará en el Capítulo Trece de
El Bhagavad-gita. El Señor es ksetra-jña, está consciente, tal como lo está el ser
viviente, pero el ser viviente está consciente de su cuerpo en particular, mientras
que el Señor está consciente de todos los cuerpos. Como El vive en el corazón de
todo ser viviente, está consciente de los movimientos psíquicos de cada jiva en
particular. No debemos olvidar esto. También se explica que el Paramátmá, la
Suprema Personalidad de Dios, vive en el corazón de todos como isvara, como el
controlador, y que le da indicaciones a la entidad viviente para que actúe como lo
desee. La entidad viviente se olvida de lo que hay que hacer. Primero decide actuar
de una cierta manera, y luego se enreda en las acciones y reacciones de su propio
karma. Después de abandonar un tipo de cuerpo, entra en otro tipo de cuerpo, tal
como uno se pone y se quita la ropa. Mientras el alma transmigra de ese modo,
sufre las acciones y reacciones de sus actividades pasadas. Esas actividades
pueden cambiarse cuando el ser viviente se halla bajo el control de la modalidad
de la bondad, cuando está cuerdo y entiende qué clase de actividades debe adoptar.
Si así lo hace, se puede entonces hacer que cambien todas las acciones y reacciones
de sus actividades pasadas. En consecuencia, el karma no es eterno. Por lo tanto,
dijimos que de los cinco factores (isvara, jiva, prakrti, el tiempo y el karma),
cuatro son eternos, mientras que el karma no lo es.
El supremo isvara consciente es semejante a la entidad viviente en esto: tanto la
conciencia del Señor como la de la entidad viviente son trascendentales. La
conciencia no la genera la asociación con la materia. Esa es una idea equivocada.
En El Bhagavad-gita no se acepta la teoría de que la conciencia se desarrolla bajo
ciertas circunstancias producto de la combinación material. La cobertura de las
circunstancias materiales puede hacer que la conciencia se refleje de un modo
desvirtuado, de la misma manera en que la luz que se refleja a través de un vidrio
teñido puede que parezca ser de un cierto color; pero a la conciencia del Señor no
la afecta lo material. El Señor Krsna dice: mayddhyaksena prakrtih. Cuando El
desciende al universo material, Su conciencia no es afectada por lo material. Si
ello lo afectara, Él no sería apto para hablar de asuntos trascendentales, tal como
lo hace en El Bhagavad-gita. Uno no puede decir nada acerca del mundo
trascendental, si no está libre de la conciencia contaminada por lo material. Así
que al Señor no lo contamina lo material, pero en los actuales momentos nuestra
conciencia sí se halla contaminada por lo material. El Bhagavad-gitá enseña que
tenemos que purificar esa conciencia contaminada por lo material. Al encontrarnos
en el estado de conciencia pura, nuestras acciones se acoplarán con la voluntad del
isvara, y eso nos hará felices. No ha de creerse que tenemos que cesar todas las
actividades, sino que nuestras actividades deben ser purificadas, y, una vez
purificadas, se denominan bhakti. Las actividades en estado de bhakti parecen ser
actividades ordinarias, pero no están contaminadas. Una persona ignorante puede
que vea que el devoto está obrando o trabajando como un hombre ordinario, pero
dicha persona de escaso acopio de conocimiento no sabe que a las actividades del
devoto o del Señor no las contamina la conciencia impura o la materia. Ellos son
trascendentales a las tres modalidades de la naturaleza. Hemos de saber, sin
embargo, que en este momento nuestra conciencia está contaminada.
Cuando estamos contaminados por lo material, se nos llama condicionados. La
conciencia falsa se exhibe bajo la impresión de que “yo soy un producto de la
naturaleza material”. Eso se denomina ego falso. Aquel que está absorto en pensar
en concepciones corporales, no puede entender su situación. El Bhagavad-gitá se
presentó para liberarlo a uno de la concepción corporal de la vida, y Arjuna se
puso en esa posición para recibir esa información de labios del Señor. Uno tiene
que liberarse de la concepción corporal de la vida; eso constituye la actividad
preliminar del trascendentalista. Aquel que quiere ser libre, que quiere liberarse,
debe primero que todo aprender que no es este cuerpo material. Mukti, o
liberación, significa estar libre de la conciencia material. También en El Srimad-
Bhágavatam se da la definición de liberación. Muktir hitványathá-rüpam
svarüpena vyavasthitih’. mukti significa liberarse de la conciencia contaminada de
este mundo material, y situarse en el estado de conciencia pura. Todas las
instrucciones de El Bhagavad-gitá tienen la finalidad de despertar esa conciencia
pura, y, por consiguiente, encontramos que en la última etapa de las instrucciones
del Gitá, Krsna le pregunta a Arjuna si ya se encuentra en el estado de conciencia
purificada. Conciencia purificada significa actuar de conformidad con las
instrucciones del Señor. Ésta es toda la esencia de la conciencia purificada. Como
somos partes integrales del Señor, la conciencia ya está allí, pero en nuestro caso
existe la propensión a ser afectados por las modalidades inferiores. Mas, el Señor,
siendo el Supremo, nunca se ve afectado. Ésa es la diferencia entre el Señor
Supremo y las pequeñas almas individuales.
¿Qué es esa conciencia? Esa conciencia es “yo soy”. Y, ¿qué soy? Cuando la
conciencia está contaminada, “yo soy” significa “yo soy el señor de todo lo que
veo. Yo soy el disfrutador”. El mundo gira porque cada ser vivo cree que es el
señor y creador del mundo material. La conciencia material tiene dos divisiones
psíquicas. Una de ellas es que “yo soy el creador” y la otra es que “yo soy el
disfrutador”. Pero, en realidad, el Señor Supremo es tanto el creador como el
disfrutador, y la entidad viviente, siendo parte integral del Señor Supremo, no es
ni el creador ni el disfrutador, sino un cooperador. Ella es lo creado y lo disfrutado.
Por ejemplo, una parte de una máquina coopera con toda la máquina; una parte del
cuerpo coopera con todo el cuerpo. Las manos, las piernas, los ojos, etc., son todos
partes del cuerpo, pero no son realmente los disfrutadores. El estómago es el
disfrutador. Las piernas transportan, las manos suministran comida, los dientes
mastican, y todas las partes del cuerpo se ocupan de satisfacer al estómago, porque
éste es el principal factor que nutre el funcionamiento del cuerpo. Por lo tanto, al
estómago se le da todo. Uno nutre el árbol regando su raíz, y uno nutre el cuerpo
alimentando al estómago, pues para que el cuerpo se mantenga sano, las partes del
cuerpo deben cooperar en alimentar al estómago. De igual manera, el Señor
Supremo es el disfrutador y el creador, y nosotros, como seres vivientes
subordinados que somos, tenemos la función de cooperar para satisfacerlo. Esa
cooperación de hecho nos ayudará, tal como la comida que recibe el estómago
ayuda a todas las demás partes del cuerpo. Si los dedos de la mano creen que ellos
deben tomar la comida en vez de proporcionársela al estómago, se frustrarán. La
figura central de la creación y del disfrute es el Señor Supremo, y las entidades
vivientes son cooperadoras. Ellas disfrutan mediante la cooperación. La relación
es también como la que hay entre el amo y el sirviente. Si el amo está plenamente
satisfecho, entonces el sirviente también lo estará. Así mismo, se debe satisfacer
al Señor Supremo, aunque la tendencia a volverse el creador y la tendencia a
disfrutar el mundo material también se encuentran en las entidades vivientes,
porque esas tendencias se hallan en el Señor Supremo, el cual creó el mundo
cósmico manifestado.
Encontraremos, pues, en este Bhagavad-gitá, que el todo completo comprende al
controlador supremo, las entidades vivientes controladas, la manifestación
cósmica, el tiempo eterno y karma, o las actividades, y todo ello se explica en este
texto. Todo ello tomado en conjunto forma el todo completo, y a éste se lo
denomina la Suprema Verdad Absoluta. El todo completo y la Verdad Absoluta
completa constituyen la Suprema Personalidad de Dios completa, Sn Krsna. Todas
las manifestaciones se deben a Sus diferentes energías. El es el todo completo.
En el Gitá se explica además que el Brahman impersonal también está subordinado
a la Suprema Persona completa (Jbrahmano hi pratistháham). En El Brahma-
sütra, el Brahman se explica de un modo más explícito, diciendo que es como los
rayos de la luz del Sol. El Brahman impersonal constituye los luminosos rayos de
la Suprema Personalidad de Dios. El Brahman impersonal es la comprensión
incompleta del todo absoluto, tal como lo es también la concepción de Paramatma.
En el Capítulo Quince se verá que la Suprema Personalidad de Dios, Purusottama,
está más allá tanto del Brahman impersonal como de la parcial comprensión de
Paramátmá. La Suprema Personalidad de Dios se dice que es sac-cid-ananda-
vigraha. El Brahma-samhitd empieza de la siguiente manera: isvarah paramah
krsnah sac-cid-ananda-vigrahah/ añadir adir govindah sarva-kdrana-kdranam.
“Govinda, Krsna, es la causa de todas las causas. El es la causa original y la propia
forma de la eternidad, el conocimiento y la bienaventuranza”. La comprensión del
Brahman impersonal es la comprensión de Su característica sat (eternidad). La
comprensión Paramátmá es la comprensión del sat, cit (conocimiento eterno). Pero
la comprensión de la Personalidad de Dios, Krsna, es la comprensión de todas las
características trascendentales —sat, cit y ananda (eternidad, conocimiento y
bienaventuranza)—, en vigraha (forma) completa.
Cierta gente con poca inteligencia considera que la Verdad Suprema es
impersonal. Pero El es una persona trascendental, y esto lo confirman todas las
Escrituras védicas. Nityo nitydndm cetanas cetandndm (Katha Upanisad 2.2.13).
Así como nosotros somos seres vivientes individuales y tenemos nuestra
individualidad, la Suprema Verdad Absoluta también es, en fin de cuentas, una
persona, y la comprensión de la Personalidad de Dios es la comprensión de todas
las características trascendentales, en Su forma completa. El todo completo no
carece de forma. Si El fuera informe o si fuera menos que cualquier otra cosa,
entonces no podría ser el todo completo. El todo completo debe poseer todo lo que
se halle dentro del marco de nuestra experiencia y más allá de ella, pues, de lo
contrario, no podría ser completo.
El todo completo, la Personalidad de Dios, tiene inmensas potencias (pardsya
saktir vividhaiva srüyale). En El Bhagavad-gita también se explica cómo Krsna
actúa con diferentes potencias. Este mundo de fenómenos, o mundo material, en
el que se nos ha puesto, también es completo en sí mismo, porque los veinticuatro
elementos de los que, según la filosofía sáñkhya, este universo material es una
manifestación temporal, están completamente adaptados para producir recursos
completos, que se requieren para el mantenimiento y subsistencia de este universo.
No hay nada que sea ajeno; ni tampoco se requiere de nada. Esta manifestación
tiene su propio tiempo, fijado por la energía del todo supremo, y cuando su tiempo
se complete, estas manifestaciones temporales serán aniquiladas por la disposición
completa del completo. Existen facilidades completas para que las pequeñas
unidades completas, es decir, las entidades vivientes, lleguen a comprender al
completo, y todas las clases de estados incompletos se experimentan a causa del
conocimiento incompleto acerca del completo. De manera que, El Bhagavad-gita
contiene el conocimiento completo de la sabiduría védica.
Todo el conocimiento védico es infalible, y los hindúes aceptan el conocimiento
védico como completo e infalible. Por ejemplo, el estiércol de la vaca es el
excremento de un animal, y, según el smrti, o el mandamiento védico, si uno toca
el excremento de un animal, tiene que bañarse para purificarse. Pero en las
Escrituras védicas se considera que el estiércol de vaca es un agente purificador.
Uno pudiera considerar que esto es contradictorio, pero se acepta por ser un
mandamiento védico, y, en efecto, uno no comete ningún error al aceptarlo.
Posteriormente, la ciencia moderna ha comprobado que el estiércol de vaca
contiene toda clase de propiedades antisépticas. Así que el conocimiento védico
es completo, debido a que está más allá de toda duda y error, y El Bhagavad-gita
es la esencia de todo el conocimiento védico.
El conocimiento védico no es una cuestión de investigación. Nuestra labor de
investigación es imperfecta, porque estamos investigando las cosas con sentidos
imperfectos. Tenemos que adquirir conocimiento perfecto, que, como se declara
en El Bhagavad-gitá, desciende mediante el parampard (la sucesión discipular).
Tenemos que recibir el conocimiento de labios de la fuente indicada que forme
parte de la sucesión discipular que comienza con el maestro espiritual supremo, el
propio Señor, y del que se le ha hecho entrega a una sucesión de maestros
espirituales. Arjuna, quien fue el alumno del Señor Sn Krsna, acepta todo lo que
El dice, sin contradecirlo. No se permite que uno acepte una porción de El
Bhagavad-gitá y otra no. De ninguna manera. Debemos aceptar El Bhagavad-gitá
sin interpretarlo, sin omisiones y sin una participación caprichosa en la materia.
Se debe tomar el Gitá como la presentación más perfecta del conocimiento védico.
El conocimiento védico se recibe proveniente de fuentes trascendentales, y las
primeras palabras las habló el propio Señor. Las palabras que habla el Señor se
denominan apauruseya, lo cual significa que son diferentes de las palabras que
habla una persona mundana, la cual adolece de cuatro defectos. Una persona
mundana (1) es seguro que comete errores, (2) siempre está engañada, (3) tiene la
tendencia a engañar a los demás, y (4) se halla limitada por unos sentidos
imperfectos. Con estas cuatro imperfecciones, uno no puede proporcionar
información perfecta acerca del conocimiento omnipresente.
El conocimiento védico no lo imparte esa clase de entidades vivientes defectuosas.
Se le impartió en el corazón a Brahmá, el primer ser viviente que fue creado, y
Brahmá a su vez diseminó ese conocimiento entre sus hijos y discípulos, tal como
él lo recibió originalmente de labios del Señor. El Señor es pürnam, omniperfecto,
y no hay ninguna posibilidad de que El llegue a estar supeditado a las leyes de la
naturaleza material. En consecuencia, uno debe ser lo suficientemente inteligente
como para saber que el Señor es el único propietario de todo lo que hay en el
universo, y que El es el creador original, el creador de Brahmá. En el Capítulo
Once, al Señor se lo nombra como prapitámaha, porque a Brahmá se lo nombra
como pitámaha, el abuelo, y El es el creador del abuelo. Así pues, uno no debe
creer que es el propietario de nada. Uno debe aceptar únicamente las cosas que el
Señor le ha asignado para su manutención.
Hay muchos ejemplos de cómo hemos de utilizar esas cosas que el Señor nos ha
asignado. Ello también se explica en El Bhagavad-gita. Al principio, Arjuna
decidió que no pelearía en la Batalla de Kuruksetra. Esa era su propia decisión.
Arjuna le dijo al Señor que, después de matar a sus propios parientes, no iba a
poder disfrutar del reino. Esta decisión se basaba en el cuerpo, porque Arjuna creía
que él era el cuerpo, y que sus parientes o expansiones corporales eran sus
hermanos, sobrinos, cuñados, abuelos, etc. Por consiguente, él quería satisfacer las
exigencias de su cuerpo. El Señor habló El Bhagavad-gita precisamente para
cambiar ese punto de vista, y al final Arjuna decide pelear siguiendo las
indicaciones del Señor, cuando dice: karisye vacanam tava, “Actuaré conforme a
Tu palabra”.
En este mundo, los hombres no fueron creados para reñir como los perros y los
gatos. Los hombres deben ser inteligentes, para percatarse de la importancia de la
vida humana y negarse a actuar como animales ordinarios. El ser humano debe
darse cuenta de cuál es el objetivo de su vida; esa información se da en todas las
Escrituras védicas, y la esencia de ella se da en El Bhagavad-gita. La literatura
védica está hecha para los seres humanos, no para los animales. Los animales
pueden matar a otros animales y no hay posibilidad alguna de que incurran en
pecado; pero si un hombre mata a un animal en aras de la satisfacción de su paladar
descontrolado, se le culpará de romper las leyes de la naturaleza. En El Bhagavad-
gita se explica claramente que hay tres clases de actividades según las diferentes
modalidades de la naturaleza: las actividades de la bondad, las de la pasión y las
de la ignorancia. De modo similar, también hay tres clases de comestibles:
comestibles influidos por la bondad, por la pasión y por la ignorancia. Todo esto
se halla claramente descrito, y si utilizamos bien las instrucciones de El Bhagavad-
gita, toda nuestra vida se purificará, y al final podremos llegar al destino que se
encuentra más allá de este cielo material (yad gatvd na nivartante tad dhama
paramam mama).
Ese destino se denomina el cielo sandtana, el eterno cielo espiritual. En este
mundo material observamos que todo es temporal. Todo aparece, permanece por
algún tiempo, produce algunos subproductos, mengua y luego desaparece. Esa es
la ley del mundo material, ya sea que usemos como ejemplo este cuerpo, un pedazo
de fruta o cualquier otra cosa. Pero más allá de este mundo temporal, hay otro
mundo del cual tenemos información. Ese mundo está hecho de otra naturaleza, la
cual es sandtana, eterna. A la jiva también se la describe como sandtana, eterna,
y en el Capítulo Once al Señor también se lo describe de esa manera. Nosotros
tenemos una relación íntima con el Señor, y como todos somos uno desde el punto
de vista cualitativo —el sanatana-dhama, o el cielo, la suprema personalidad
sandtana y las entidades vivientes sandtana—, todo el propósito de El Bhagavad-
gitá es el de revivir nuestra ocupación sanátana, o el sanátana-dharma, que es la
ocupación eterna de la entidad viviente. Nosotros nos hallamos dedicados
temporalmente a diferentes actividades, pero todas ellas pueden purificarse,
cuando las dejemos y emprendamos las actividades que prescribe el Señor
Supremo. Eso se denomina nuestra vida pura.
El Señor Supremo y Su morada trascendental son ambos sanátana, tal como lo
son también las entidades vivientes, y la asociación conjunta del Señor Supremo
y las entidades vivientes en la morada sanátana constituye la perfección de la vida
humana. El Señor es muy bondadoso con las entidades vivientes, porque éstas son
Sus hijas. El Señor Krsna declara en El Bhagavad-gitá’. sarva-yonisu… aham bija-
pradah pitá, “Yo soy el padre de todos”. Desde luego, existen toda clase de
entidades vivientes según sus diversos karmas, pero aquí el Señor declara que es
el padre de todas ellas. Por consiguiente, el Señor desciende a redimir a todas esas
almas caídas y condicionadas, y a hacerles un llamado para que regresen al eterno
cielo sanátana, de modo que las entidades vivientes sanátana puedan recobrar sus
eternas posiciones sanátana, en asociación eterna con el Señor. Para redimir a las
almas condicionadas, el propio Señor viene en diferentes encarnaciones, o envía a
Sus sirvientes íntimos como hijos o a Sus asociados o ácáryas.
Por lo tanto, el sanátana-dharma no se refiere a ningún proceso sectario de
religión. Es la función eterna de las entidades vivientes eternas, en relación con el
eterno Señor Supremo. Como ya se dijo antes, el sanátana-dharma se refiere a la
ocupación eterna de la entidad viviente. Sripada Ramanujacarya ha explicado la
palabra sanátana como “aquello que no tiene principio ni fin”. De modo que,
cuando hablamos de sanátana-dharma, debemos dar por sentado, en base a la
autoridad de Sripada Ramanujacarya, que dicho sanátana-dharma no tiene ni
principio ni fin.
La palabra religión es un poco diferente a la palabra sanátana-dharma. Religión
lleva consigo la idea de fe, y la fe puede cambiar. Uno puede tener fe en un proceso
en particular, y puede cambiar de fe y adoptar otra. Pero el sanátana-dharma se
refiere a aquella actividad que no se puede cambiar. Por ejemplo, al agua no se le
puede quitar la liquidez, ni al fuego se le puede quitar el calor. De igual manera, a
la eterna entidad viviente no se le puede quitar su función eterna. El sanátana-
dharma es eternamente parte integral de la entidad viviente. Así pues, cuando
hablamos de sanátana-dharma, debemos dar por sentado, en base a la autoridad
de Sripada Ramanujacarya, que dicho sanátana-dharma no tiene ni principio ni
fin. Aquello que no tiene principio ni fin no puede ser sectario, pues ninguna clase
de límites puede coartarlo. Aquellos que pertenecen a alguna fe sectaria habrán de
considerar equivocadamente que el sanátana-dharma también es sectario. Pero si
profundizamos en el asunto y lo consideramos a la luz de la ciencia moderna,
podremos ver que el sanátana-dharma es la ocupación de toda la gente del mundo,
y, más aún, de todas las entidades vivientes del universo.
Una fe religiosa no sanatana puede que tenga algún comienzo en los anales de la
historia humana, pero no existe comienzo de la historia del sanatana-dharma,
porque este último permanece eternamente con las entidades vivientes. En lo que
respecta a la entidad viviente, los sastras autoritativos determinan que para ella no
hay nacimiento ni muerte. En el Gitd se establece que la entidad viviente nunca
nace y nunca muere. La entidad viviente es eterna e indestructible, y continúa
viviendo después de la destrucción de este cuerpo material temporal. En relación
con el concepto de sanatana-dharma, debemos tratar de entender el concepto de
religión a partir del significado de la raíz sánscrita de la palabra. Dharma se refiere
a aquello que existe constantemente con un objeto en particular. Nosotros
concluimos que junto con el fuego hay luz y calor; sin luz y calor, la palabra fuego
no tiene sentido. De modo similar, debemos descubrir la parte esencial del ser
viviente, aquella parte que es su compañera constante. Esa compañera constante
es su cualidad eterna, y esa cualidad eterna es su religión eterna.
Cuando Sanátana Gosvárm le preguntó a Sn Caitanya Maháprabhu que cuál era el
svarüpa de todo ser viviente, el Señor respondió que el svarüpa, o la posición
constitucional del ser viviente, es la de prestarle servicio a la Suprema
Personalidad de Dios. Si analizamos esta declaración del Señor Caitanya,
podremos ver con facilidad que todo ser viviente siempre está dedicado a prestarle
servicio a otro ser viviente. Un ser viviente sirve a otros seres vivientes de diversas
maneras. Al hacerlo, la entidad viviente disfruta de la vida. Los animales inferiores
sirven a los seres humanos tal como los sirvientes sirven a su amo. A sirve al amo
B, B sirve al amo C, C sirve al amo D, y así sucesivamente. En base a esto,
podemos ver que un amigo sirve a otro, la madre sirve al hijo, la esposa sirve al
esposo, el esposo sirve a la esposa, etc. Si seguimos investigando con este espíritu,
se verá que en la sociedad de los seres vivos no hay ninguna excepción a la
actividad de servir. El político le presenta a la gente su manifiesto, para
convencerla de la capacidad que él tiene de servir. En consecuencia, los electores
le dan al político sus valiosos votos, considerando que él le prestará a la sociedad
un valioso servicio. El vendedor sirve al cliente, y el artesano sirve al capitalista.
El capitalista sirve a la familia, y la familia sirve al Estado en términos de la
capacidad eterna del eterno ser viviente. De esa manera podemos ver que ningún
ser viviente está exento de prestarles servicio a otros seres vivientes, y, por lo tanto,
podemos concluir con toda seguridad que el servicio es el compañero constante
del ser viviente, y que el prestar servicio es la religión eterna del ser viviente.
Sin embargo, el hombre dice pertenecer a un tipo de fe en particular en relación
con un tiempo y una circunstancia en particular, y en virtud de ello dice ser hindú,
musulmán, cristiano, budista, o adepto de alguna otra secta. Tales designaciones
son no sanatana-dharma. Puede que un hindú cambie de fe y se vuelva musulmán,
o que un musulmán cambie de fe y se vuelva hindú, o que un cristiano cambie de
fe, etc. Pero en todas las circunstancias, el cambio de fe religiosa no afecta la
ocupación eterna de prestarle servicio a los demás. El hindú, musulmán o cristiano
es sirviente de alguien, pese a cualesquiera circunstancias. De manera que,
profesar un tipo particular de fe no es profesar el sanatana-dharma de uno. Prestar
servicio es el sanatana-dharma.
De hecho, estamos relacionados con el Señor Supremo a través del servicio. El
Señor Supremo es el disfrutador supremo, y nosotros, las entidades vivientes,
somos Sus servidores. Nosotros hemos sido creados para el disfrute de El, y si
participamos con la Suprema Personalidad de Dios en ese goce eterno, seremos
felices. No podemos llegar a ser felices de ninguna otra manera. No es posible ser
feliz independientemente, de la misma manera en que ninguna parte del cuerpo
puede ser feliz sin cooperar con el estómago. La entidad viviente no puede ser feliz
sin prestarle al Señor Supremo un amoroso servicio trascendental.
En El Bhagavad-gita no se aprueba la adoración de los diferentes semidioses ni el
prestarles servicio a ellos. En el Capítulo Siete, verso veinte, se afirma:
kdmais tais tair hrta-jñdndh
prapadyante ’nya-devatah
tam tam niyamam dsthdya
prakrtyd niyatdh svayd
“Aquellos a quienes los deseos materiales les han robado la inteligencia, se
entregan a los semidioses y siguen las reglas y regulaciones específicas de
adoración que corresponden a sus propias naturalezas”. Aquí se dice claramente
que aquellos a quienes los guía la lujuria, adoran a los semidioses y no al Supremo
Señor Krsna. Cuando hacemos mención del nombre Krsna, no nos referimos a
ningún nombre sectario. Krsna significa el placer máximo, y se ha confirmado que
el Señor Supremo es la fuente o el depósito de todo placer. Todos anhelamos
placer. Ánanda-mayo ‘bhydsdt (El Vedanta-sütra 1.1.12). Las entidades vivientes,
al igual que el Señor, están colmadas de conciencia y se hallan en busca de la
felicidad. El Señor es feliz perpetuamente, y si las entidades vivientes se
relacionan con el Señor, cooperan con El y participan de Su asociación, entonces
ellas también se vuelven felices.
El Señor desciende a este mundo mortal para exhibir Sus pasatiempos en
Vrndávana, los cuales están colmados de felicidad. Cuando el Señor Sn Krsna se
encontraba en Vrndávana, todas Sus actividades con Sus amigos pastorcillos, con
Sus amigas las doncellas, con los demás habitantes de Vrndávana y con las vacas,
estaban colmadas de felicidad. Toda la población de Vrndávana no conocía nada
fuera de Krsna. Pero el Señor Krsna desalentó incluso a Su padre Nanda Maharaja
en lo referente a la adoración del semidiós Indra, porque quería establecer el hecho
de que la gente no necesita adorar a ningún semidiós. La gente únicamente tiene
que adorar al Señor Supremo, pues su meta final es la de regresar a la morada de
El.
La morada del Señor Krsna se describe en El Bhagavad-gitá, Capítulo Quince,
verso seis:
na tad bhdsayate süryo
na sasdñko na pdvakah
yad gatvd na nivartante
tad dhama paramam mama
“Esa suprema morada Mía no está iluminada por el Sol ni la Luna, ni por el fuego,
ni por la electricidad. Aquellos que llegan a ella, nunca regresan a este mundo
material”.
Este verso da una descripción de ese cielo eterno. Tenemos, desde luego, una
concepción material de lo que es el cielo, y pensamos en él en relación con el Sol,
la Luna, las estrellas, etc. Pero en este verso el Señor declara que en el cielo eterno
no hay necesidad de Sol, Luna, electricidad o fuego de ninguna clase, porque el
cielo espiritual está de por sí iluminado por el brahmajyoti, los rayos que emanan
del Señor Supremo. Estamos tratando con dificultad de llegar a otros planetas,
pero no es difícil entender la morada del Señor Supremo. A esa morada se le refiere
como Goloka. En El Brahma-samhitd (5.37) se la describe de una manera
hermosa: goloka eva nivasaty akhildtma-bhütah. El Señor reside eternamente en
Goloka, Su morada, y, sin embargo, es accesible desde este mundo, y con ese fin
viene a manifestar Su verdadera forma sac-cid-ananda-vigraha. Como El
manifiesta esa forma, no hay necesidad alguna de que imaginemos cómo es El.
Para desalentar esa clase de especulación imaginativa, El desciende y se muestra
tal como es, como Syámasundara. Desgraciadamente, los poco inteligentes lo
menosprecian, porque El viene como uno de nosotros y juega con nosotros como
un ser humano. Pero debido a ello, no debemos tomar al Señor por uno de nosotros.
Mediante Su omnipotencia, El se presenta ante nosotros en Su verdadera forma y
exhibe Sus pasatiempos, que son réplicas de los pasatiempos que hay en Su
morada.
En los refulgentes rayos del cielo espiritual flotan una infinidad de planetas. El
brahmajyoti emana de la morada suprema, Krsnaloka, y los planetas ananda-
maya-cinmaya, que no son materiales, flotan en esos rayos. El Señor dice: na tad
bhdsayate süryo na sasdñko na pdvakah/ yad gatvd na nivartante tad dhama
paramam mama. Aquel que puede acercarse a ese cielo espiritual, no tiene que
descender de nuevo al cielo material. En el cielo material, incluso si nos acercamos
al planeta más elevado de todos (Brahmaloka), ni qué hablar de la Luna,
encontraremos las mismas condiciones de la vida, es decir, el nacimiento, la
muerte, las enfermedades y la vejez. Ningún planeta del universo material está
libre de estos cuatro principios de la existencia material.
Las entidades vivientes viajan de un planeta a otro, pero eso no significa que
podemos ir a cualquier planeta que queramos sólo mediante un dispositivo
mecánico. Si deseamos ir a otros planetas, existe un proceso para hacerlo. También
eso se menciona: y anti deva-vrata devan pitfn y anti pitr-vratdh. Si queremos
viajes interplanetarios, no se necesita ningún dispositivo mecánico. El Gitd
instruye: ydnti deva-vrata devan. La Luna, el Sol y los planetas superiores se
denominan Svargaloka. Hay tres categorías distintas de planetas: los sistemas
planetarios superiores, medios e inferiores. La Tierra pertenece al sistema
planetario medio. El Bhagavad-gita nos informa cómo viajar a los sistemas
planetarios superiores (Devaloka) con una fórmula muy sencilla: ydnti deva-vrata
devan. Uno sólo tiene que adorar al semidiós específico de ese planeta en
particular, y de esa forma ir a la Luna, al Sol o a cualquiera de los sistemas
planetarios superiores.
Sin embargo, El Bhagavad-gita no nos aconseja ir a ninguno de los planetas de
este mundo material, porque incluso si fuéramos a Brahmaloka —el planeta más
elevado de todos— por medio de algún dispositivo mecánico y viajando quizás
durante cuarenta mil años (¿y quién viviría tanto?), aún encontraríamos los
inconvenientes materiales del nacimiento, la muerte, las enfermedades y la vejez.
Pero aquel que quiere ir al planeta supremo, Krsnaloka, o a cualquiera de los
demás planetas del cielo espiritual, no se encontrará con esos inconvenientes
materiales. Entre todos los planetas del cielo espiritual hay un planeta supremo,
llamado Goloka Vrndávana, que, en la morada de Sn Krsna, la Personalidad de
Dios original, es el planeta original. Toda esta información se da en El Bhagavad-
gita, y a través de sus instrucciones se nos explica cómo abandonar el mundo
material y comenzar una verdadera vida dichosa en el cielo espiritual.
En el capítulo Quince de El Bhagavad-gita se da la verdadera descripción del
mundo material. En él se dice:
ürdva-mülam ahah-sdkham
asvattham prdhur avyayam
chadamsi yasya parndni
yas tam veda sa veda-vit
Ahí, al mundo material se lo describe como un árbol cuyas raíces están hacia arriba
y cuyas ramas están hacia abajo. Nosotros tenemos experiencia de un árbolc uyas
raíces están hacia arriba. Si uno se para en la orilla de un río o de cualquier depósito
de agua, puede ver que los árboles que se reflejan en el agua están al revés. Las
ramas van hacia abajo y las raíces hacia arriba. De forma similar, este mundo
material es un reflejo del mundo espiritual. El mundo material no es más que una
sombra de la realidad. En la sombra no hay realidad o sustancia, pero por la sombra
llegamos a saber que hay sustancia y realidad. En el desierto no hay agua, pero el
espejismo indica que sí existe una cosa tal. En el mundo material no hay agua, no
hay felicidad; el agua auténtica de la felicidad verdadera se encuentra en el mundo
espiritual.
El Señor aconseja que alcncemos el mundo espiritual de la siguiente manera
(Bhagavad-gita. 15.5):
nirmdna-mohd jita-sañga-dosa
adhydtma-nityd vinivrtta-kdmdh
dvandvair vimuktdh sukha-duhkha-samjñair
gacchanty amüdhdh padam avyayam tat
Ese padam avyayam, o reino eterno, puede alcanzarlo aquel que sea nirmdnamoha.
¿Qué significa eso? Andamos en busca de designaciones. Unos quieren ser señor,
otros quieren ser Dios, otros quieren ser presidente, o un hombre rico, o un rey, o
alguna otra cosa. Mientras estemos apegados a esas designaciones, estaremos
apegados al cuerpo, porque las designaciones le pertenecen al cuerpo, ero nosotros
no somos estos cuerpos, y percatarnos de esto consituye la primera etapa de la
comprensión espiritual. Nosotros estamos asociados con las tres modalidades de
la naturaleza material, pero debemos desapegarnos a través del servicio devocional
que se le presta al Señor. Si no estamos apegados a prestarle servicio devocional
al Señor, no podemos entonces desapegarnos de las modalidades de la naturaleza
material. Las designaciones y los apegos se deben a nuestra lujuria y deseo, a
querer ensoñorearnos de la naturaleza material. Mientras no dejemos esa
propensión a enseñorearnos de la naturaleza material, no hay ninguna posibilidad
de regresar al reino del Supremo, el sannydsidtana-dhama. Ese rein eterno nunca
se destruye, le resulta accesible a aquel a quien no lo confunden las atracciones de
los falsos placeres materiales, a aquel que está dedicado al servicio del Señor
Supremo. Todo aquel que se encuentre en esa posición, puede acercarse fácilmente
a esa morada suprema.
En otra parte del Gitd (8.21) se declara:
avyakto ’ksara ity uktas
tam dhuh paramdm gatim
yarn prápya na nivartante
tad dhama paramam mama
Avyakta significa no manifestado. Ni siquiera el mundo material se manifiesta por
entero ante nosotros. Nuestros sentidos son tan imperfectos, que ni siquiera
podemos ver todas las estrellas que hay en este universo material. Con la literatura
védica podemos adquirir mucha información acerca de todos los planetas, y
podemos creerla o no. Todos los plañeras importantes se describen en las
Escrituras védicas. especialmente en el Srimad-Bhagavatam, y al mundo espiritual
que se encuentra ,ás allá de este cielo material se lo describe como avyakta, no
manifestado. Uno debe desear y anhelar ir a ese reino supremo, pues cuando uno
lo alcanza, no tiene que regresar a este mundo material.
A continuación, se pudiera hacer la pregunta de qué debe hacer uno para ir a esa
morada del Señor Supremo. En el Capítulo Ocho se da información al respecto.
Ahí se dice:
anta-kale ca mam eva
smaran muktva kalevaram
yah práyati sa mad-bhavam
yáti násty atra samsayah
“Y quienquiera que al final de la vida abandone el cuerpo recordándome
únicamente a Mí, de inmediato alcanza mi naturaleza. De esto no hay ninguna
duda” (Bhagavad-gitá. 8.5). Aquel que piense en Krsna a la hora de la muerte, va
a Krsna. Uno debe recordar la forma de Krsna; si uno abandona el cuerpo pensando
en esa forma, es seguro que va al reino espiirutal. Mad-bhavam se refiere a la
naturaleza suprema del Ser Supremo. El Ser Supremo es sac-cid-ananda-vigraha,
es decir, Su forma es eterna y está colmada de conocimiento y bienaventuranza.
Nuestro cuerpo actual no es sac-cid-ananda. Es asat, no sat. No es eterno, sino
perecedero. No es cit, no está colmado de conocimiento, sino que está colmado de
ignorancia. No tenemos conocimiento acerca del reino espiritual; ni siquiera
tenemos conocimiento perfecto acerca de este mundo material, en el que hay
muchísimas cosas que desconocemos. El cuerpo es, además, nirananda’. en vez
de estar colmado de bienaventuranca, está colmado de sufrimiento. Todos los
sufrimientos que experimentamos en el mundo mateiral tienen su origen en el
cuerpo, pero quel que abandona este cuerpo pensando en el Señor Krsna, la
Suprema Personalidad de Dios, de inmediato obtiene un cuerpo sac-cid-ananda.
El proceso de abandono de este cuerpo y de obtención de otro cuerpo en el mundo
material, también está organizado. El hombre muere después de que se ha decidido
qué clase de cuerpo tendrá en la vida siguiente. La decisión la toman autoridades
superiores, y no la propia entidad viviente. De acuerdo con nuestras actividades
en esta vida, o bien ascendemos, o bien nos hundimos. Esta vida es una
preparación para la siguiente. De manera que, si podemos prepararnos en esta vida
para ser promovidos al Reino de Dios, entonces, después de dejar este cuerpo
material, es seguro que obtendremos un cuerpo espiritual tal como el del Señor.
Como se explicó anteriormente, hay diferentes clases de trascendentalistas: el
brahma-vadl, el paramatma-vadl y el devoto, y, como ya se dijo, en el brahmajyoti
(el cielo espiritual) existen innumerables planetas espirituales. El número de esos
planetas es muy, muy superior al de los planetas de este mundo material. Este
mundo material se ha calculado que es únicamente una cuarta parte de la creación
(ekamsena sthito jagat). En este segmento material hay millones y billones de
universos, con trillones de planetas y soles, estrellas y lunas. Pero esta creación
material por entero es únicamente un fragmento de la creación total. La mayor
parte de la creación se encuentra en el cielo espiritual. Aquel que desee fundirse
en la existencia del Brahman Supremo, es de inmediato trasladado al brahmajyoti
del Señor Supremo, y alcanza así el cielo espiritual. El devoto, el cual quiere
disfrutar de la compañía del Señor, entra en los planeta Vaikuntha, que son
innumeravles, y el Señor Supremo se asocia allí con él mediante Sus expansiones
plenarias, tales como Narayana de cuatro manos y con diferentes nombres, tales
como Pradyumna, Anirudha y Govinda. Por consiguiente, al final de la vida los
trascendentalistas piensan ya sea en el brahmajyoti, en el Paramatma o en la
Suprema Personalidad de Dios, Sn Krsna. En todos los casis ellos entran en el
cielo espiritual, pero sólo el devoto, o aquel que está personalmente en contacto
con el Señor Supremo, entra en los planetas Vaikuntha o en el planeta Goloka
Vrndávana. El Señor agrega además que, de ello “no hay ninguna duda”. Esto se
debe creer firmemente. No debemos rechazar aquello que no se acomode a nuestra
imaginación; nuestra actitud debe ser la de Arjuna: ’’Creo todo lo que me has
dicho”. Así pues, cuando el Señor dice que a la hora de la muerte todo aquel que
piense en El como Brahman, como Paramatma o como la Personalidad de Dios,
entra sin falta en el cielo espiritual, no hay duda de ello. No hay posibilidad de no
creerlo.
El Bhagavad-gitá (8.6) también explica el principio general que hace que sea
posible entrar en el reino espiritual simplemente por el hecho de pensar en el
Supremo a la hora de la muerte.
yam yam vápi smaran bhávam
tyajaty ante kalevaram
tam tam evaiti kaunteya
sadá tad-bháva-bhávitah
“Cualquier estado de existencia que uno recuerde cuando abandone el cuerpo, ese
estado alcanzará sin falta en la siguiente vida”. Ahora bie, primero que todo
debemos entender que la naturaleza material es la manifestación de una de las
energías del Señor Supremo. En el Visnu Parana (6.7.61) se describen las energías
totales del Señor Supremo:
visnu-saktih para proktá
ksetrajñákhyá tathá-pará
avidyá-karma-samjñanyá
trtiyá saktir isyate
El Señor Supremo tiene diversas e innumerables energías, las cuales se encuentran
más allá de nuestra concepción. Sin embargo, grandes y eruditos sabios o almas
liberadas han estudiado esas energías, y las han clasificado en tres partes. Todas
las energías son de visnu-sakti, es decir, son diferentes potencias del Señor Visnu.
La primera enería es para, trascendental. Las entidades vivientes también
pertenecen a la energía superior tal como ya se ha explicado. Las otras energías, o
energías materiales, están influidas por la modalidad de la ignorancia. En el
momento de la muerte podemos, o bien permanecer en el seno de la energía
inferior de este mundo material, o bien trasladarnos al ámbito de la energía del
mundo espiritual. Por eso El Bhagavad-gitá (8.6) dice:
yam yam vápi smaran bhávam
tyajaty ante kalevaram
tam tam evaiti kaunteya
sadá tad-bháva-bhávitah
“Cualquier estado de existencia que uno recuerde cuando abandone el cuerpo, ese
estado alcanzará sin falta en la siguiente vida”.
En la vida estamos acostumbrados a pensar ya sea en la energía material o en la
espiritual. Ahora bien, ¿cómo podemos trasladar nuestro pensamiento de la
energía material a la energía espiritual? Hay muchísima literatura que llena
nuestros pensamientos con energía material: periódicos, revistas, novelas, etc.
Nuestro pensamiento, que ahora está absorto en esa literatura, debe ser trasladado
a la literatura védica. Por consiguiente, los grandes sabios han escrito muchísimos
libros védicos, tales como los Puránas. En el Caitanya-caritámrta (Madhya
20.122) se encuentra el siguiente verso:
máyá-mugdha jivera náhi svatah krsna-jñána
jivera krpáya kaila krsna veda-purána
Las entidades vivientes olvidadizas, o almas condicionadas, han olvidado su
relación con el Señor Supremo, y están absortas en pensamientos acerca de las
actividades materiales. Sólo para trasladar al cielo espiritual su capacidad de
pensar, Krsna-dvaipáyana Vyása ha proporcionado un gran número de Escrituras
védicas. Primero, El dividió los Vedas en cuatro, luego los explicó en los Puránas,
y, para la gente menos capacitada, escribió El Mahábhárata. En El Mahábhárata
se presenta El Bhagavad-gitá. Afdemás, toda la literatura védica se erume en El
Vedánta-sütra, denominado El Srimad-Bhágavatam. Siempre debemos ocuparr la
mente en la lectura de esas Escrituras védicas. Así como los materialistas ocupan
la mente en la lectura de periódicos, revistas y tanta literatura materialista como
hay, así mismo debemos encauzar nuestra lectura hacia esas Escritutas que nos dio
Vyásadeva; de esa manera resultará posible recordar al Señor Supremo en el
momento de la muerte. Esa es la única manera que sugirió el Señor, y El garantiza
el resultado. “No hay duda de ello”.
tasmát sarvesu kálesa
mam anusmara yudhya ca
mayy arpita-mano-buddhir
mam evaisyasy asamsayah
“Por lo tanto, Arjuna, siempre debes pensar en Mí en la forma de Krsna, y al
mismo tiempo desempeñar tu deber prescrito de pelear. Con tus activiades
dedicadas a Mí y con la mente y la inteligencias fijas en Mí, llegarás a Mí sin duda
alguna” (Bg. 8.7)
El no le aconseja a Arjuna que simplemente lo recuerde y abandone su ocupación.
No. El Señor no sugiere nada que sea impráctico. En este mundo material, uno
tiene que trabajar para mantener el cuerpo. Conforme al trabajo, la sociedad
humana está dividida en cuatro órdenes sociales: brahmana, ksatriya, vaisya y
südra. La clase brahmana, o la clase inteligente, trabaja de una manera; la clase
ksatiya o administradora trabaja de otra manera; y la clase mercantil y los obreros
atienden sus deberes específicos. En la sociedad humana, todo el mundo tiene que
trabajar para mantener su existencia, ya sea uno obrero, comerciante,
administrador o agricultor, o incluso si uno pertenece a la clase más alta y es un
hombre de letras, un científico o un teólogo. Por lo tanto, el Señor le dice a Arjuna
que no tiene que abandonar su ocupación, pero que, mientras esté dedicado a ella,
debe recordar a Krsna (mam anusmara). Si él no practica el proceso de recordar a
Krsna mientras está luchando por la existencia, entonces no le será posible
recordar a Krsna a la hora de la muerte. El Señor Caitanya también aconseja lo
mismo. El dice: kirtamyah sada harih, uno siempre debe practicar el canto de los
santos nombres del Señor. Los nombres del Señor y el Señor no son diferentes el
uno del otro. Así que, la instrucción que el Señor Krsna le dio a Arjuna —
“recuérdame”—, y el mandamiento del Señor Caitanya de, “canta siempre los
nombres del Señor Krsna”, es la misma instrucción. No hay diferencia entre las
dos cosas, porque Krsna y el nombre de Krsna no son diferentes entre sí. En el
plano absoluta no hay diferencia entre la referencia y lo referido. Por consiguiente,
tenemos que practicar el proceso de recordar siempre al Señor, las veinticuatro
horas del día, mediante el proceso de recordar siempre al Señor, ais veinticuatro
horas del día, mediante el canto de Sus santos nombres y amoldando las
actividades de nuestra vida de forma tal que siempre podamos recordarlo a El.
¿Cómo es posible hacer esto? Los dcdryas dan el siguiente ejemplo. Si una mujer
casada está apegada a otro hombre, o si un hombre tiene un apego por una mujer
que no es su esposa, entonces dicho apego se debe considerar que es muy fuerte.
Aquel que tiene un apego tal, siempre está pensando en el ser amado. La mujer
casada que piensa en su amante, siempre piensa en reunirse con él, incluso
mientras desempeña sus quehaceres domésticos. A decir verdad, ella realiza sus
labores domésticas aún más cuidadosamente, para que su esposo no sospeche de
su apego. De forma similar, debemos recordar siempre al amante supremo, Sn
Krsna, y al mismo tiempo desempeñar muy bien nuestros deberes materiales. Para
ello se requiere de un fuerte sentimiento de amir. Si tenemos un fuerte sentimiento
de amor por el Señor Supremo,
podremos entonces desempeñar nuestro deber y al mismo tiempo recordarlo a El.
Pero tenemos que cultivar ese sentimiento de Amor. Arjuna, por ejemplo, siempre
estaba pensando en Krsna; él era el compañero constante de Krsna y al mismo
tiempo era un guerrero. Krsna no le aconsejó que abandonara al pelea y se fuera
al bosque a meditar- Cuando el Señor Krsna le describe a Arjuna el sistema de
yoga, Arjuna dice que no le es posible practicar ese sistema.
arjuna uvaca
yo ’yam yogas tvaya proktah
samyena madhusüdana
etasydham na pasydmi
cdncalatvdt sthitim sthirdm
“Arjuna dijo: ¿Oh, Madhusüdana!, el sistema de yoga que has resmido me parece
impráctico e intolerable, ya que la mente es inquieta e inestable” (Bg. 6.33).
Pero el Señor dice:
yogindm api sarvesdm
mad-gatenantar dimana
sraddhavan bhajate yo mam
sa me yuktatamo matah
“De todos los yogis, aquel que tiene una gran fe y que siempre mora en Mí, piensa
en Mí y Me presta un amoroso servicio trascendental, es el que está más
íntimamente unido a Mí por medio del yoga, y es el más elevado de todos. Esa es
mi opinión” (Bg. 6.47). Así que, aquel que piensa siempre en el Señor Supremo,
es el yogi más grande de todos, el máximo jñam y el más grande de todos los
devotos, al mismo tiempo. El Señor le dice además a Arjuna que, como ksatriya
que es, no puede abandonar la pela, pero que si Arjuna lucha recordando a Krsna,
podrá entonces recordar a Krsna a la hora de la muerte. Mas, uno debe estar
completamente entregado al amoroso servicio trascendental del Señor.
Nosotros en realidad no trabajamos con el cuerpo, sino con la mente y la
inteligencia. De manera que, si la inteligencia y la mente siempre se dedican a
pensar en el Señor Supremo, entonces, naturalmente, los sentidos también se
dedicarán al servicio de El. De modo superficial, al menos, las actividades de los
sentidos siguen siendo las mismas, pero la conciencia no cambia. El Bhagavad-
gita nos enseña a absorber la mente y la intleigencia en el pensamiento acerca del
Señor. Esa clase de absorción le permitirá a uno trasladarse al reino del Señor. Si
la mente se dedica al Servicio de Krsna, líos sentidos se dedicarán al servicio de
El automáticamente. Ese es el arte, y ése también es el secreto de El Bhagavad-
gitd\ la absorción total en el pensamiento acerca de Sn Krsna.
El hombre moderno ha luchado mucho por lelgar a la Luna, pero no se ha
esforzado mucho por elevarse en lo espiritual. Si uno tiene ante sí unos cincuenta
años de vida, debe ocupar ese corto tiempo en cultivar esta práctica de recordar a
la Suprema Personalidad de Dios. Dicha práctica constituye el proceso devocional:
sravanam kirtanam visnoh
smaranam pada-sevanam
arcanam vandanam dasyam
sakhyam drrma-nivedanam
(El Srimad-Bhdgavatam 7.25.23)
Estos nueve procesos, de los cuales el más sencillo es sravam, oír El Bhagavad-
gita de labios de la persona iluminada, harán que uno dirija el pensamiento hacia
el Ser Supremo. Esto llevará a recordar al Señor Supremo, y permitirá que al uno
abandonar el cuerpo obtenga un cuerpo espiritual, que es justamente el idóneo para
asociarse con el Señor Supremo.
ElSeñor dice además:
abydsa -yoga -yuktena
cetasd ndnya-gdmind
paramam purusam divyam
ydti pdrthdnucintayan
“Aquel que medita en Mí como Suprema Personalidad de Dios, con la mente
constantemente dedicada a recordarme a Mí, y que no se aparta del sendero, él,
¡oh, Pártha [Arjuna]!, es seguro que llegará a Mf’ (Bg. 8.8).
Este no es un proceso muy difícil. No obstante, uno debe aprenderlo con una
persona experimentada. Tad-vijñdnartham sa gurum evdbhigacchef. uno debe
acudir a una persona que ya haya logrado la práctica. La mente siempre está
volando de un lado a otro, pero uno debe praacticar el proceso de concentrarla
siempre en la forma del Señor Supremo, Sn Krsna, o en el sonido de Su nombre.
La mente es inquieta por naturaleza: siempre anda de aquí para allá; pero ella
puede reposar en la vibración sonora de Krsna. Uno debe meditar, pues, en
paramam purusam, y así llegar a El. Los medios y arbitrios para conseguir la
comprensión máxima, el máximo logro, se exponen en El Bhagavad-gita, y las
puertas de este conocimiento están abiertas a todo el mundo. No se excluye a
nadie. Todas las clases de hombres pueden acercarse al Señor Krsna mediante el
proceso de pensar en El, pues a todo el mundo le es posible oír hablar de El y
pensar en El.
El Señor añade (Bg. 9.32-22):
mam hi partha vyapasritya
ye ’ pi syuh papa-yonayah
triyo vaisyas tatha südras
te ’ pi ydnti param gatim
kim punar brdhmandh puny a
bhakta rdjarsayas tatha
anityam asukham lokam
imam prdpya bhajasva mam
Así pues, el Señor dice que incluso un comerciante, una mujer baja o un obrero, o
incluso los seres humanos que estén en los niveles de vida más baja que existen,
pueden llegar al Spremo. No se necesita una inteligencia sumamente desarrollada.
Lo cierto es que cualquiera que acepte el principio del bhakti-yoga y que acepte al
Señor Supremo como summum bonum de la vida, como el objetivo máimo, la meta
última, puede acercarse al Señor en el cielo espiritual. Si uno adopta los principios
que se enuncian en El Bhagavad-gita, puede hacer que su vida se vuelva perfecta,
y puede encontrarles una solución permanente a todos los problemas de la vida.
Esa es la esencia de todo El Bhagavad-gita.
En conclusión, El Bhagavad-gita es una obra literaria trascendental que uno debe
leer muy cuidadosamente. Gitd-sdstram idam punyam yah pathet prayatah
pumdm. si uno sigue las instrucciones de El Bhagavad-gita como es debido, puede
liberarse de todos los sufrimientos y ansiedades de la vida. Bhaya-sokadi-
vivarjitah. En esta vida, uno se librará de todos los temores, y su siguiente vida
será espiritual (El Gitd-mdhdtmya 1).
Además, hay una ventaja adicional:
gitadyayana-silasya
prdndydma-parasya ca
naiva santi hi pdpdni
pürva-janma-krtdni ca
“Si una persona lee El Bhagavad-gita de un modo muy sincero y con toda seriedad,
entonces, por la gracia del Señor, las reacciones de sus fechorías pasadas no
actuarán sobre ella” (El Gitda-mdhdtmya 2). En la última porción de El Bhagavad-
gita (18.66), el Señor dice en voz muy alta:
sarva-dharman parityajya
mam ekam saranam vraja
aham tvdm sarva-pdpebhyo
moksayisydmi md sucah
“Abandona todas las variedades de religión y tan sólo entrégate a Mí. Yo te libraré
de todas las reacciones pecaminosas. No temas”. Así pues, el Señor asime toda la
responsabilidad de aquel que se entrega a El, y lo protege de todas las reacciones
de los pecados.
matine mocanam pumsam
jala-snanam dine dine
sakrd gitdmrte-sndnam
samsdra-mala-ndsanam
“Uno puede limpiarse diariamente dándose un baño con agua, pero si alguien se
da un baño siquiera una vez en la sagrada agua del Ganges de El Bhagavad-gita,
para él la suciedad de la vida mateiral se elimina por completo” (El Gitd-mdhdtmya
3).
gitd su-gitd kartavyd
kim anyaih sdstra-vistaraih
ya svayam padmanabhasya
mukha-padmdd vinihsrtd
Como El Bhagavad-gita lo habla la Suprema Personalidad de Dios, no es
necesario leer ninguna otra Escritura védica. Uno sólo tiene que oír y leer atenta y
regularmente El Bhagavad-gita. En la era actual, la gente está tan absorta en las
actividades mundanas, que no le es posible leer todas las Escrituras védicas,
porque es la esencia de todas las Escrituras védicas, y, en especial, porque lo
expone la Suprema Personalidad de Dios (El Gitd-mdhdtmya 4).
Como se dice:
bhdratdmrta-sarvasvam
visnu-vaktrad vinihsrtam
gita-gangodakam pitvd
punar janma na vidyate
“Aquel que bebe el agua del Ganges, logra la salvación; entonces, ¿qué pude
decirse de aquel que bebe el néctar de El Bhagavad-gital El Bhagavad-gita es el
néctar especial de El Mahabharata, y lo espuso el propio Señor Krsna, el Visnu
original” (El Gitd-mdhdtmya 5). El Bhagavad-gita emana de la boca de la
Suprema Personalidad de Dios, y el Ganges se dice que emana de los pies de loto
del Señor Supremo, pero al hacer un estudio imparcial, podemos apreciar que El
Bhagavad-gita es aún más importante que el agua del Ganges.
sarvopanisado gdvo
dogdha gopala-nandanah
pdrtho vatsah sudhir bhoktd
dugdham gitdmrtam mahat
“Este Gitopanisad, El Bhagavad-gita, la esencia de todos los Upanisads, es como
una vaca, y el Señor Krsna, quien es famoso como pastorcillo de vacas, la está
ordeñando. Arjuna es como un ternero, y los eruditos entendidos y devotos puros
han de beber la nectárea leche de El Bhagavad-gita” (El Gitd-mdhdtmya 6).
ekam sdstram devakiputra-gitam
eko devo devakiputra eva
eko mantras tasya ndmdni ydni
karmdpy ekam tasya devasya sevd
(El Gitd-mdhdtmya 7)
En los tiempos actuales, la gente está sumamente ansiosa de tener una sola
Escritura, un solo Dios, una sola religión y una sola ocupación. Por consiguiente,
ekam sdtram devaki-putra-gitam, que solo haya una Escritura, una Escrituta
común para el mundo entero: El Bhagavad-gita. Eko devo devaki-pütra eva, que
sólo haya un Dios para el mundo entero: Sn Krsna. Eko mantra tasya ndmani, y
un solo himno, un mantra, una oración: el canto de Su nombre, Hare Krsna, Hare
Krsna, Krsna Krsna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare.
Karmdpy ekam tasya devasya sevd, y que sólo haya una ocupación: el prestarle
servicio a la Suprema Personalidad de Dios.
LA SUCESIÓN DISCIPULAR
Evam parampara-praptam imam rajarsayo viduh (El Bhagavad-gitá 4.2). El
Bhagavad-gitá tal como es se recibe a través de la siguiente sucesión discipular:
Krsna
Brahma
Narada
Vyasa
Madhva
Padmanabha
Nrhari
Madhava
Aksobhya
Jayatirtha
Jñanasindhu
Dayanidhi
Vidhyanidhi
Rajendra
Jayadharma
Purusottama
Brahmanya Tirtha
Vyása Tirtha
Laksmipati
Mádhavendrá Puri
Isvara Puri, (Nityánanda Advaita)
El Señor Caitanya
Rüpa (Svarüpa, Sanátana)
Raghunátha, Jiva
Krsnadasa
Narottama
Visvanatha
(Baladeva) Jagannatha
Bhakti vinoda
Gaurakisora
Bhaktisiddhánta Sarasvati
A. C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada.
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